Violencia familiar y de género
Son procesos con reglas propias, plazos muy cortos y medidas que se dictan antes de que haya sentencia. Asumo la defensa de la persona denunciada.
Un proceso con lógica propia
Las causas por violencia familiar no se mueven como el resto del proceso penal. Hay medidas cautelares que se dictan rápido y con un estándar de prueba menor —exclusión del hogar, prohibición de acercamiento, botón antipánico, dispositivos duales— porque su función es proteger mientras se investiga, no anticipar la condena. Entender eso es lo primero.
Si te denunciaron
Tres cosas, en orden de importancia. Cumplí la medida cautelar aunque te parezca injusta: incumplirla es un delito autónomo y convierte un caso discutible en uno perdido. No contactes a la denunciante, ni directamente ni a través de familiares o amigos; cada intento queda documentado. Guardá todo: mensajes, audios, ubicaciones, testigos de las fechas en discusión. La prueba que sirve para la defensa suele estar en el teléfono y suele borrarse sola.
Cuando la violencia se cruza con otras figuras
Estas causas rara vez vienen solas. Lesiones agravadas por el vínculo, amenazas, desobediencia a la orden judicial, daños, y en el extremo el homicidio agravado del artículo 80 en sus incisos 1 y 11. La ley 26.485 aporta además un marco de interpretación que atraviesa todo el proceso.
La defensa técnica es una garantía constitucional: no depende de lo que uno opine del caso ni de lo que se acuse. Que alguien esté denunciado no lo deja sin derecho a que su versión se sostenga con rigor técnico, y eso es precisamente lo que hace un penalista.
¿Estás en una causa por violencia familiar?
Contame en qué instancia va el expediente y qué medidas se dictaron. Los plazos son cortos y conviene no dejarlos correr.